Segunda entrega de «Cuadernos desde Cuba», en la que relato por qué las casas tienen un deterioro tal que los derrumbes son constantes en diferentes puntos de la ciudad.

 

Por Luciano Núñez

La agenda del segundo día comienza con la visita del escritor cubano Francisco López Sacha. En el pasillo me encuentro a un argentino que seguramente es chef, por el mandil y su mirada obsesiva y atenta a los alimentos, más que a las personas.

Arquea sus cejas blondas para decirme que aquí en Cuba gana en dólares y que Argentina ahora es toda una incertidumbre. Casi no sale de la fortaleza que es el hotel y poco conoce de la realidad cubana de largas filas para conseguir un poco de pollo o de pan. Ha venido a una isla para vivir aún más aislado por los dólares que suben en el país del tango, como el humo del puro. “Hay escasez y todo hay que racionarlo, pero hay de todo”, aclara. No tiene hijos ni familia, así que los números cierran.

Sacha aparece con su simpatía de niño y trae el pelo tan blanco como la barba de Santa. Me habla sobre su novela, de aquella vez que su padre le presentó al Che, a quien se refiere como a un hombre transparente. Horas más tarde un taxista me dirá que el revolucionario argentino era un carnicero. Sacha insiste en que era una hombre fiel a sus convicciones y noto que su rostro se transfigura cuando le hablo de la teoría que dice que Camilo Cienfuegos fue asesinado. “¿Cómo dice usted tal cosa?, si Camilo era el mejor amigo de Fidel!”, me contesta.

Él viajó en avión un día que no se podía por mal clima, sin embargo, el cuerpo nunca fue encontrado. Dicen en Cuba que era el más amado de los barbudos.

Al desamparo

Los derrumbes de casas en Cuba son frecuentes. Aquí la calle fue acordonada para evitar lesionados.

En dos días quedaré al desamparo: sin hotel y, desde el otro confín de América, me llega una buena noticia: mi hermano ha encontrado su celular. Milei asumió y anunció un severo ajuste en las finanzas y me imagino a mi hermano apretando el cinturón hasta más allá de la última hebilla. Me ha ayudado toda una vida en aquello tan valioso como una buena charla y pienso, en la distancia, en las circunstancias de Argentina y de Cuba y en esos miles de cubanos que envían remesas, antes por Western Unión, ahora por un sistema de banca en línea en la que el dinero nunca se hará papel ni moneda: sólo podrán utilizarlo en tiendas que reciben el pago digital: el MLC, es la «Moneda Libremente Convertible», que los expertos denominan «dólar bancario».

Sancha señala por la calle peatonal Obispo el hotel Ambos Mundos donde Ernest Hemingway comenzó a escribir una de sus joyas literarias: “Por quién doblan las campanas”. Hay fotos por las cuatro paredes del escritor y en el camino nos ofrecen un mundo de souvenirs, taxis de todo tipo: moto, auto, bicicleta y unos mendigos pueblan la vía peatonal, cuyas casas son vestigios de un pasado opulento, hoy desmoronándose poco a poco. Me pregunto: ¿por qué nadie mantiene las casas? Y me dicen que cuanto llegó la Revolución, los edificios que tenían inquilinos en automático pasaron a ser dueños del cuarto. Así, durante décadas, vivieron sin pagar renta, pero con el tiempo nadie dio mantenimiento al conjunto. Imagínese a un humilde trabajador invertir en restaurar el art déco de su fachada.

 

«El socialismo ha dado como fruto una desigualdad calamitosa, muy lejos de los postulados de Marx»

 

Hotel Ambos Mundos, donde Ernest Hemingway comenzó a vivir en Cuba.

El socialismo ha dado como fruto una desigualdad calamitosa, muy lejos de los postulados de Marx. Apenas la gente sobrevive. Sin embargo, desde hace unos años hay rendijas por donde se cuela el mundo moderno: están abiertas las redes sociales y hay más comercios de cubanos que regresan a invertir, en un esquema que, aunque es burocrático como El Castillo de Kafka, se puede. Hay quienes pueden: los cubanos que viven fuera.

“Mi hijo anda robando para drogarse”

Posiciones políticas de Javier Milei - Wikipedia, la enciclopedia libre
Javier Milei ha anunciado que no hará pactos comerciales con países donde existe el comunismo como forma de gobierno.

Milei ha anunciado que no hará tratos con países socialistas. Escucho el audio de mi hermano y la historia es increíble. No es ficción. Su hija llama con insistencia al celular perdido y una mujer contesta. Promete por la Virgen del Valle que regresará el aparato y para ello pide una ubicación.

A los pocos minutos, aparece una moto con piloto y co-piloto y, desde lejos, la acompañante levanta los brazos para dar señas de que es ella. “Va a ver la vergüenza que me da. Es que mi hijo anda robando para drogarse”, dice un poco agitada. “Pero le he podido recuperar el celular por dos mil pesos (dos dólares)”, detalla acerca del aparato adquirido por mi hermano en ocho estaciones completas con la caída de hojas del otoño y sus infernales veranos.

Mi hermano insiste en devolverle el dinero y ella se niega. Asume en sus ojos la tristeza y el valor ante la situación que la prueba como ser humano a fondo, como sólo sabe el corazón de una madre hacerlo. Su problema no es el aparato: es su hijo. Por hoy es todo. Mañana iremos a la inauguración de un negocio, algo que me parecía ficción en esta isla.

Fachada de las casas en Cuba, sin mantenimiento por años debido a los costos del cemento y el bajísimo ingreso de las familias.

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