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Opinión | Yo estoy en jueves, ¿cómo va tu semana? | David Lara Catalán

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David Lara Catalán

 

 

 

         Cuando oí por primera vez la historia que quiero compartirles me quedé un tanto perplejo; después, ansioso e inquieto y, finalmente, acepté sin dudas la importancia y trascendencia de la misma. Ahora mismo se las cuento: la historia empieza por tomar como referencia el promedio de vida que tenemos los mexicanos según el INEGI, alrededor de 76 o 77 años.

Después, aceptemos que cada década equivale a un día de la semana. Hasta aquí todo muy bien. Lo interesante viene a continuación: si, como en mi caso, estoy en el quinto día tomando como referencia de domingo a sábado, entonces, ya estoy en jueves; por lo que me quedan sólo dos días más, en el mejor de los casos, para concluir mi semana; es decir, mi expectativa de vida.

Ahí fue donde empezó un poco la angustia y ansiedad a jugar su juego. Casi oí que alguien decía: ya está muy cerca el domingo, así que…

Jueves

Vivir en jueves y no estar listo para el sábado es vivir en un estado constante de crisis existencial por múltiples razones, aunque tal vez nunca se esté realmente listo para el gran día, a pesar de que uno mismo crea que sí. Pensar en el sábado desde el jueves es pensar que ya es pasado mañana y, entonces, les aseguro que cualquiera que esté en las mismas condiciones que yo se pensará mucho más seriamente lo que ha hecho desde que empezó a tener conciencia de su vida y de sus acciones, cuánto ha logrado de sus metas, cuáles son los pendientes que más le preocupan, tal vez rezará pidiendo un poco de piedad y así se prolongue la semana y llegar al domingo y ¿por qué no? Incluso, algunos días más de la siguiente.

La gran pregunta

Muchas veces la pregunta sería, sobre todo, cuando no se ha hecho gran cosa a lo largo de los días de la semana, para qué se quieren algunos más, porque claro, siempre se nos ocurre que en el tiempo extra alcanzaremos a realizar mucho de lo que no hicimos antes.

Desde lunes o martes, el plan

Habría que decir, en descargo de quienes participan de la esperanza de los tiempos extra que, incluso, por muy bien planeado que esté todo no necesariamente se llega a lograr aquello que anhelamos. Aquí está el punto medular respecto a la enseñanza que me dejó está historia y que comparto con usted que lee estas líneas: Sería muy interesante tener una definición de lo que queremos desde el mismo lunes o martes, poner en juego todas las estrategias posibles para lograr nuestros objetivos, transitar de modo muy sagaz de aquello que sólo es sueño o intención previa, por citar a Searle, a las intenciones en acción y crecer de manera enriquecedora y satisfactoria para nosotros mismos. En otras palabras: es el gran salto de la contemplación a la acción.

De esta manera; al llegar al jueves o al viernes, además de satisfacción, tendríamos la posibilidad de disfrutar aquello en lo que hemos creído y cultivado. Si quien lee estas líneas anda en lunes o martes le aseguro que todavía tiene tiempo para, sin tanta angustia, trazar lo que le gustaría vivir en su fin de semana, lo importante es que no se duerma y procrastine aquello que después puede pesar tan gravemente como una gran roca.

Disfrute con madurez emocional  

Qué agradable sería, creo yo, disfrutar con una cerveza o un buen vino y un buen corte ¿argentino, mi querido Luciano?, la caída del sol que empieza a anunciar que ya casi es viernes o sábado. Ahora que si la suerte nos da para algunos días más, mucho mejor, sin duda mucho mejor. No se trata, por lo demás, de alcanzar cuestiones sólo materiales o de riqueza económica; se trata sobre todo de alcanzar madurez emocional, un perfil fuerte en auto-estima y dignidad; un alto grado de lealtad, lo cual no es otra cosa que tener la capacidad de ser honesto con uno mismo y con los demás ante las complejas situaciones que nos presenta nuestra cotidianidad.

Metas sin pisar a nadie

Alguno podrá decir que esto suena a una romanticada propia de telenovela cursi o novela decimonónica propia de un tiempo que ya pasó y que no corresponde, por ningún motivo, a los tiempos que vivimos. Les aseguro que no. Si llegan al jueves lo habrán de corroborar. Es decir, habrán de corroborar que llegar al jueves o al viernes o al sábado sería fantástico porque se han logrado las metas trazadas, sobre todo sin pisar a nadie, y con un aire fuerte de dignidad.

Estoy convencido de que nos merecemos llegar a nuestro fin de semana en las mejores condiciones posibles, rodeados de aquellas personas que nos han amado, valorado y respetado, porque también habrá que decirlo: necesitamos los unos de los otros nada más que no cualquier otro, en esto habrá que poner mucha atención. Finalmente, por cierto, ¿cómo va su semana?

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David Lara Catalán es maestro en Gestión Pública Aplicada del ITESM y diplomado en Filosofía UIA.

Es autor de La Melancolía en Tiempos de la Modernidad (2001), Apuntes Desde la Lejanía y Corriendo que es Gerundio.

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