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Opinión | Tulum, el lado oscuro de las marcas

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Hugo Alday

 

Así como para el desarrollo de la industria farmacéutica y de distintas ramas de la tecnología, la propiedad intelectual resulta ser uno de los elementos esenciales para su crecimiento en provecho de la humanidad. En ocasiones son precisamente las marcas y los rituales registrados como sanadores o curativos de la nueva era, los causantes del deterioro de la naturaleza.

En efecto, mientras los mayas crearon un espacio armonioso entre la magia, la astrología, el comercio y el desarrollo en las paradisiacas playas de Tulum, los políticos, sus prestanombres y empresarios sin escrúpulos, acabaron con la naturaleza en nombre de la propia naturaleza.

Tal como lo señala la publicación “Who killed Tulum” ( https://www.thecut.com/2019/02/who-killed-tulum.html ) de Reeves Wiedeman en la revista New York, en Tulum; los tuluminatis deambulan con copaleras vendiendo sanción en nombre de la pachamamita, mientras acaban con ella tirando toneladas de basura entre plástico y colillas de cigarro provenientes de festivales en un mundo de luz, color, djs y drogas que nada tienen que ver con la conservación que tanto profesan.

Y así, utilizando marcas notorias como gacho, atraen al turismo “místico Chic” a destruir los cenotes para convertirlos en drenajes y a terminar con la selva endémica para sembrar agaves más as hoc con las marcas mezcaleras de moda.

Este es, en resumen, una mezcla lamentable de corrupción desmedida en la que las marcas, la promoción y el turismo místico chic, o como lo describe la publicación “hippies ricos” están terminando con una de las joyas más preciadas del mundo maya.

Despojos

En un escenario de ensueño como el Tulum, enmarcado por los recientes despojos de miles de hectáreas realizadas por el entonces gobernador Roberto Borge, salpicados de figuras en desuso del canal de las estrellas, se promueven marcas de cadenas hoteleras vendiendo experiencias y rituales que poco o nada tienen relación con el origen maya de las tierras.

Marcas que venden esoterismo, chamanerias, música, drogas y sanación, pasando por encima de sitios místicos, de arte prehispánico y de rituales ancestrales que hoy en día deben ser protegidos a la luz de la recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos del 20 de febrero de 2019, publicada en el Diario Oficial de la Federación, y que establece los lineamientos de protección de la identidad cultural de los pueblos originarios, así como el contenido de su patrimonio cultural.

Así pues, menudo cóctel tiene el Estado de Quintana Roo para preservar y proteger en ese espacio y salvaguardar lo que resta de las playas, de los arrecifes, de la selva, de los cenotes, de los vestigios arqueológicos y además, de la identidad y el patrimonio del mundo maya que tanto elogian en discursos pero que nada defienden en lo cotidiano.

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*Abogado, maestro en Derecho empresarial por la U. Del Mayab. Maestro en Propiedad Intelectual e Industrial y Derecho de la Competencia por la U. De Alicante, España. Experto en Arbitraje de Marcas y Nombres de Dominio por la OMPI, en Ginebra, Suiza.

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