Inicio Columnas Opinión | La inclemente globalización y las oportunidades

Opinión | La inclemente globalización y las oportunidades

Compartir

 

 

David Lara Catalán

 

En estas últimas semanas he tenido la fortuna de tratar a mucha gente de diversas partes del mundo, México incluido y, por diversas razones, siempre resulta enriquecedor conocer un mundo de visiones tan diversas e incluso antagónicas y, sin embargo, tan enriquecedoras.

Aquí, allá y en todas partes

Las pláticas no dejan de ser interesantes, así como las comparaciones respecto de las prácticas propias de nuestras sociedades no podrían dejar de ser parte de nuestras conversaciones. Para algunos alemanes, por ejemplo, las pensiones o jubilaciones preocupan tanto como a algunos mexicanos.

Para algunos otros, el tema educativo destaca de modo importante; sobre todo que, al terminar una carrera universitaria, además de la deuda por colegiaturas, las posibilidades laborales no son muchas: algún historiador estadunidense se ha convertido en vendedor de muebles y una socióloga canadiense es vendedora de autos.

Claro que uno se pregunta si son la excepción o si esta es la tendencia de los egresados universitarios. En México tenemos universitarios que se dedican a vender comida o a ser taxistas. Cierto, debemos reconocer que hay de toda clase de ejemplos. Pero la globalización es implacable y eso no lo podemos perder de vista.

Hace algunas semanas, casi por coincidencia, presencié una premiación en el Tecnológico de California en Pasadena en el área de la física y las matemáticas, los galardones se los llevaron, casi en su mayoría, estudiantes y profesores de la India.

Entender las historias y las formas de hacer

No se trata de comparar sólo por comparar, se trata sobre todo de entender nuestras historias, nuestras culturas y aquí incluyo el tema que me llama tanto la atención, es decir, “nuestras formas de hacer”.

En éstas subyacen un sin fin de temas y emociones, sentimientos y carencias, a veces sobrevaloración de lo que somos y, paradójicamente, en muchos casos, la evidencia de una baja autoestima.

No deja de ser parte de este análisis el asunto del chauvinismo mexicano, ese sentimiento de que somos, como citaba Octavio Paz: “La mexicanidad es una manera de no ser nosotros mismos, una reiterada manera de ser y vivir otra cosa”. ¡Pero como la celebramos!

Un mundo de oportunidades

Sirva este preámbulo para asentar algunas líneas que me parece debíamos atender con tal de percibir, desde un principio, la complejidad del mundo en que vivimos.

Por mucho que queramos no podemos seguir pensando desde nuestro terruño y solamente en él. El mundo es infinitamente más amplio, de infinitas conexiones, y de mayores oportunidades si abrimos los ojos y no nos quedamos creyendo que somos el ombligo del mundo. Pero eso requiere apertura, visión, creatividad, voluntad racional.

Requiere entender la importancia de la solidaridad humana en nuestra convivencia cotidiana. Una solidaridad consistente en aquello que decía Judith Shklar: “Los liberales son gente que piensa que la crueldad es la peor cosa que hacemos”.

Asimismo, habría que subrayar uno de los rasgos de la crueldad: la indiferencia ante el dolor ajeno. Ya sea la indiferencia ante el dolor ajeno o el uso del dolor ajeno para alcanzar ciertos fines personales o electorales. En ambos casos no deja de ser lamentable ignorar la importancia radical que tiene la existencia de los demás, gente con proyectos o aspiraciones, pero a veces con escasas oportunidades de trascender.

Así como vivimos un mundo globalizado que, a pesar de tantas quejas, tiene también grandes oportunidades, me parece que sería interesante apelar a una moralidad global que nos sensibilice respecto a las múltiples formas de crueldad que vivimos, y generar una mayor inclinación hacia una solidaridad por aquellos que carecen y precisan de ayuda en su necesidad.

*****

David Lara Catalán es maestro en Gestión Pública Aplicada del ITESM y diplomado en Filosofía UIA.

Es autor de La Melancolía en Tiempos de la Modernidad (2001), Apuntes Desde la Lejanía y Corriendo que es Gerundio.

Recibe con gusto sus opiniones en: dalarac@hotmail.com

Artículo anterior…

Opinión | El conflicto de las supremacías; Bolivia y el litio

Dejar una respuesta