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Naderías Totales | Thriller: Terminó la fiesta electoral y el Cancún violento reaparece

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Por Luciano Núñez

No son pocos los autores de libros o guionistas que han usado el sueño o una pesadilla como elemento sorpresa del final, en el que todo se trató de eso, un sueño o un mal sueño. Para no matar la sorpresa no adelantaré desde aquí quiénes han utilizado ese truco tan viejo como un hoyo tapado con ramas; sin embargo, apelo a uno que es por todos conocido y se trata de Thriller; Esa joyita musical y cinematogrática que a muchos niños no nos dejó dormir en los años 80. Los efectos especiales temo que causen el mismo efecto en los milenial, pero sin dudas fue una revolución en el momento cúspide del Rey del Pop, Michael Jackson.

Este escarceo de lo que abordamos hoy, viene a cuento del despertar de la violencia extrema en Cancún, después del proceso electoral que mantuvo cifradas las esperanzas de cambio y a pocas semanas de las toma de protesta de las nuevas autoridades municipales.

Lógicamente un cambio no se trata de bajar una palanca para que todo sea diferente, pero la alcaldesa de Benito Juárez, Mara Lezama, parece haber sufrido la transformación de la novia de Michael Jackson en el cortometraje cuando se da cuenta de que es un monstruo. El Cancún que le tocó gobernar es quizás el peor Cancún desde su fundación. Así también lo dejó Remberto Estrada que ya no apareció ni para apagar la luz.

Además de los más de 650 asesinatos por narcotráfico en los últimos dos años, la semana pasada Benito Juárez sufrió el zarpazo más dañino para la inversión y el turismo: los secuestros. Primero fue el del empresario de barberías Wall´s, quien salió del asunto tras un pago millonario según trascendió; y a pocas horas, fue secuestrada una estudiante a plena luz del día en las inmediaciones de la Universidad La Salle. El efecto negativo es incuantificable en cuestiones de imagen.

Percepción y violencia letal

Si la percepción de inseguridad estaba a tope con cientos de ejecutados, así lo reveló el INEGI días atrás -que ubica a este destino cuarto en ese aspecto, incluso peor que Acapulco-, los secuestros son la peor pesadilla para Benito Juárez. El efecto social que causa este tipo de violencia es letal, porque no sólo sufre la economía de la ciudad, sino la sociedad misma empieza a actuar de una manera diferente, con una psiquis distinta y una vibración que afecta todo: principalmente la calidad de la vida cotidiana, la inversión y al turismo, el más frágil de todos los hilos.

A los tres niveles de gobierno les corresponde hacer un frente común para que este flagelo no se instale, pese a la llegada de militares y cámaras de Gran Hermano. El efecto electoral de fotos y papelitos al viento terminó y los problemas de Cancún tan extremadamente complejos.

Es hora de despertar que el bono electoral tiene fecha de caducidad y se acaba rápido cuando la escalada violenta no tiene freno. Lejos ya de los aduladores del triunfo fácil, como dice la letra de Thriller: “…es casi medianoche y algo malvado está acechando en la oscuridad, bajo la luz de la luna…y te preguntas si alguna vez volverás a ver el sol.

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(*) Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.

Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.

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