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Naderías Totales | Peligros de una Casa Tomada y la esperanza viva del Cambio

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Por Luciano Núñez

 

 

Casa Tomada es un fascinante cuento de Julio Cortázar. No podría decir nada mejor de él que no  se haya dicho. Dos personas (aparentemente dos hermanos) viven en una casa y, de repente, algo empieza a tomar posesión de ella hasta que los protagonistas toman una decisión radical. No diré más esperando que alguno de mis lectores puede refrescar una buena lectura con este clásico de la literatura argentina.

Las lecturas que se han dado de esta pieza son muchas. Unos han dicho que simboliza la expulsión de Adán y Eva del Paraíso; otros, la dictadura militar que asoló a América Latina durante muchos y crueles años. Pero es tan metafórica la obra que puede aplicarse a la vida misma. Hay momentos en que las circunstancias piden decisiones a todo o nada. Son las batallas a las que nos enfrentamos día con día, en esta pugna eterna entre el bien y el mal, entre lo bueno y lo malo, entre lo vital y la muerte. Entre el irse o quedarse esperando el final.

Muchas de estas decisiones no tienen que ver plenamente con nosotros, ya que las circunstancias son por demás relevantes, lo decía el filósofo español Ortega y Gasset. Ahora bien, muchos “pensadores” de redes sociales aseguran que nosotros creamos las circunstancias, las vamos moldeando; pero también es cierto que un huracán es una eventualidad, o las decisiones de gobierno las toman otras personas. Es decir, avanzamos y esas circunstancias nos hacen cambiar tura. ¿A dónde voy?

La desaparición de espacios de gobierno va generando parcelas donde sólo gobierna el que está fuera de la ley. Las constantes muestras de violencia extrema así lo dicen. Balaceras de empresas que tienen más de 30 años, como El Emporio, las invasiones en Bacalar, los secuestros cada vez más frecuentes, nos dicen que la casa está quedando un poco incómoda, por ahora; en algún momento quedará chica, ¿y después?

Hay diálogo y estado de derecho

Durante el pasado gobierno de Roberto Borge no hubo certezas del estado: Justicia, posesión legítima de propiedades (casos de hoteles y tierras de Tulum), seguridad; y menos certeza para ejercer el periodismo.

Aunque han aparecido severos indicios de violencia, puedo ponderar que durante este gobierno de Carlos Joaquín hay espacio para el diálogo, para entablar una demanda legal y obtener una resolución.

La Comisión de Derechos Humanos emitió recientemente una recomendación histórica para el periodismo en Quintana Roo en plena libertad de conciencia, aún bajo circunstancias electorales que podrían dar otras lecturas.

Y así, volviendo a la Casa Tomada, hay indicios, como se dijo antes, de fisuras en las paredes, pero también hay certezas para seguir manteniendo la esperanza en el Cambio y en esta casa de todos.

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(*) Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.

Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.