Inicio Columnas Naderías Totales | La “Patriada fallida” en Argentina de la derecha y...

Naderías Totales | La “Patriada fallida” en Argentina de la derecha y la vuelta a la izquierda

Compartir

 

Luciano Núñez

 

Una “patriada”, según la definición de la Real Academia, es la campaña de un grupo social o político que se hace invocando la necesidad de salvar a la patria. Para ponerlo en una palabra, ésa era la sensación de quienes defendían el modelo económico de Mauricio Macri, que ayer perdió las elecciones paso en Argentina, previas a la elección presidencial en unos pocos meses.

Había que salvar la patria pero a un costo social muy alto. El argumento principal decía que los Kirchner se habían robado todo, y además, dejaron las arcas de la Nación abiertas para un grupo de sátrapas. Todo eso se entendió y se condenó, y por ello, el país dio un giro a un gobierno de derecha que abrió, en este caso, las puertas al FMI para que pueda endeudar a rienda suelta a un país que pidió durante el período de Macri más de 100 mil millones de dólares.

El Che y la revolución

Resultado de imagen para che guevara

Cuenta la vasta literatura sobre El Che Guevara que durante su tránsito por Latinoamérica pasó por un campo donde cultivaban plátanos: las condiciones laborales era calamitosas, infrahumanas. Guevara les exigió que se levantaran en protesta y uno de los trabajadores le contestó: “Venga un día a trabajar con nosotros para que entienda por qué no nos levantamos”. El rosarino fue y entendió que una revolución (o una patriada) difícilmente se logra desde el yugo del cansancio y el hambre; pero sin dudas, es el detonante y motor principal de una causa de cambio.

La explotación de un solo grupo de la sociedad para hacer “Patria” no tiene sentido cuando es el que tiene el poder de los votos en una democracia. En México, ni Felipe Calderón ni Enrique Peña Nieto entendieron esa lectura de la realidad, que es base de Andrés Manuel López Obrador. Se debe atender a los más necesitados.

Gobierno de ajustes

Macri emprendió un gobierno en el que lo primero que hizo fue quitar los subsidios a la energía eléctrica, la inflación siguió su paso tremebundo con índices de 47 por ciento (anual) el año pasado y un dólar que pasó de cerca de 20 a cerca de 50. El último reporte lo registra a casi 60.

¿Quiénes ganaron?: quienes tenían información sobre el dólar, los que poseían ahorros para hacer negocios con los bonos que emitió el estado (Las Letras del Banco Central, LEBAC); quienes podían importar y especular.

Argentina y México son países con problemas diferentes y pesos económicos distintos, pero el común denominador siempre será el mismo: la desigualdad. México tiene 52 millones de pobres (poco menos de la mitad), con más de 129 millones de habitantes; y Argentina, 34 por ciento de pobres con una población de alrededor de 44 millones de habitantes. Sin dudas, ese tamaño de disparidad requiere una atención que no implique una “patriada” en la que se castigue a la clase media y a los pobres; porque la Patriada de Macri fue esa, la disminución en términos reales del poder adquisitivo de los sectores más castigados por la economía. Y que además, son los que consumen y mueven a un país.

En mi última visita a Argentina escribí un artículo que vale la pena poner en su consideración titulado: Arrepentidos y que recogía un poco de lo que escribo hoy. El arrepentimiento vino traducido en las urnas.

Equilibrio

Si AMLO logra equilibrar el desarrollo macroeconómico con la atención a los sectores vulnerables, habrá logrado una base más que importante para mejorar las condiciones de vida en un país tan desigual. Porque se entiende que, cuanto más distancias existen entre clases, más crece la violencia, se desploma el ánimo de país y, ni los sectores que más ganan tienen condiciones ideales para disfrutar lo que logran.

Ahora bien, una América más unida con oportunidades para todos es hablar de una región, en la cual, los aprendizajes formen parte de una agenda común y los errores puedan ser capitalizados por todos. El exceso de subsidios sin controles devino en Argentina en corrupción, algo que Axel Kicillof, candidato a gobernador de Buenos Aires y ex Ministro de Economía, debería compartir con López Obrador en sus visitas; en explicar cómo algo bienintencionado puede convertirse en un arma de doble filo en términos sociales.

Viene seguramente un nuevo aire para la región con una estrecha relación entre los dos países que siempre será motivo de fortaleza para América Latina.

******

(*) Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.

Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.

Nadería anterior…

Naderías Totales | El doble filo de los dobles discursos: de Trump a la Legislatura de Quintana Roo

Dejar una respuesta