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Naderías Totales | El teléfono Rojo para Monreal y las implicancias para QR

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Luciano Núñez

 

El teléfono rojo es la figura del poder. Se ha utilizado tanto en el cine como en la literatura. Con el teléfono rojo (que puede ser, desde luego, de otro color), los jefes de estado hablan en líneas seguras con otros jefes de estado, con sus jefes del Ejército y con los otros poderes que conforman el Estado: el Legislativo y el Judicial.

Desde luego que el Senado tiene un teléfono rojo y ése sí es rojo como manda el imaginario. Principalmente, por ese teléfono circulan las voces para aprobar o no aprobar leyes, subirlas o cajonearlas, dependiendo de los momentos del país. Después de una pugna entre las más conspicuas figuras del morenismo, fue Ricardo Monreal el que se quedó con la Mesa Directiva y el aparato, esto es, a través de una de sus incondicionales: Mónica Fernández Balboa, que podrá serlo por los seis años, dado que Morena tiene mayoría (es esposa de Carlos Rojas Gutiérrez, quien fue parte del gobierno de Carlos Salinas, como coordinador del programa Solidaridad).

Monreal viene del más auténtico priísmo; luego se pasó al PRD con Andrés Manuel López Obrador, con quien ha caminado los espinoso caminos para, finalmente, llegar al poder. No quiere decir con esto que no haya habido disputas; seguramente, porque Monreal ve al actual presidente como un par, no como jefe: ambos fueron mandatarios en la misma época. Monreal fue gobernador de Zacatecas (1998 -2004) y AMLO era jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México.

Pasos rumbo a la sucesión y elección en Morena

Un análisis rápido dice que Monreal ha dado un enorme paso hacia la sucesión presidencial al consolidar su grupo, en el que estaría Marcelo Ebrard, ex jefe de gobierno de CDMX y actual titular de Relaciones Exteriores. Con una figura muy debilitada ahora, pero siempre vigente y dueña de un gran espacio, Claudia Sheinbaum, sería otra ala del morenismo con posibilidades de sucesión.

Bajo este escenario, también está en juego la dirigencia de Morena. Mientras Monreal propone a Alejandro Rosas; Ebrard a Mario Delgado; Yeidckol Polevnsky intenta reelegirse con escasas posibilidades. Seguramente quien quedará -para equilibrar las fuerzas del poder morenista- será Bertha Luján, del círculo rojo amloísta: su hija es la actual secretaria del trabajo, Luisa María Alcalde y su esposo, Arturo Alcalde, es cercano asesor de AMLO. En toda concentración de poder parece que la familia lo es todo.

Ecos en Quintana Roo

Ahora bien, ¿qué implicancias tiene todo esto en Quintana Roo? Quien ha estado muy cerca de este grupo es la senadora Marybel Villegas, quien ha dado muchas señales de que va con todo por la gubernatura. Como primer paso podría controlar el Congreso de Quintana Roo a través de uno de sus incondicionales, Edgar Gasca (diputado electo), quien fue votado para presidir la fracción de Morena en el Congreso y, desde luego, tomar control de uno de los poderes del Estado.

Villegas ha sabido pasar del más puro priísmo-Borgismo a Morena sin el menor contratiempo. Debe reconocerse que le ha dado votos al partido y ha sido la única que ha presentado cierta oposición al Joaquinismo en su estado. Nadie más lo ha hecho. Al parecer los otros dos naturales candidatos a la gubernatura: Mara Lezama (alcalde de Cancún) y el diputado federal Gastón Alegre, apostarán todo a su cercanía con AMLO para buscar ser candidatos en 2022. Todos los manuales de política dicen que eso no basta; bajo una circunstancia determinada la cercanía puede funcionar una vez, pero la construcción de poder se realiza con alianzas y Monreal ha creado claramente un fuerte grupo a su alrededor. Pocos meses atrás, el zacatecano supo disputarle a Sheinbaum la candidatura de la Ciudad de México y demostró que es un hueso duro de roer, y ahora, con el teléfono rojo en la mano, encumbrado en la silla de un poder del estado en la mesa directiva del Senado.

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(*) Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.

Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.

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