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Naderías Totales | El doble filo de los dobles discursos: de Trump a la Legislatura de Quintana Roo

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Luciano Núñez

 

Los dobles discursos tienen consecuencias. Un padre que manda a su hijo ordenar el cuarto y tiene un caos en el propio, difícilmente logrará el objetivo. Si los políticos pregonan el odio al migrante y, después de una masacre contra ellos, la condenan, el discurso no funciona; tampoco si afirman que habrá crecimiento económico y los números dan cero crecimiento: ahí las palabras tampoco surten efecto. Tal es el caso de los legisladores actuales que llegaron a “salvar Quintana Roo de los malos” y a pocas semanas de retirarse han pasado a la más oscura y gris intrascendencia. Tuvieron todo para hacer algo y se van prácticamente por el túnel de la vergüenza.

Odio que termina en muerte

El pasado fin de semana Patrick Crusius cometió una serie de crímenes racistas en un Walmart de El Paso, Texas, en los que murieron 20 personas, seis de ellas de origen latino. Trump, defensor de la política armamentista, atribuyó a las enfermedades mentales y al odio la razón para tal hecho.

Según el periódico español El País, el presidente de Estados Unidos hizo 2 mil 200 anuncios en Facebook usando la palabra “invasión” desde mayo de 2018. Los mensajes suelen estar relacionados con su intención de construir un muro en la frontera con México para detener el paso de los inmigrantes. No puede atribuirse al magnate la aparición de este tipo de violencia -que es frecuente en el país más bélico del mundo- sino a un macro discurso que ese país ha repetido siempre: armas y guerra y que él (Trump) alienta desde las redes sociales.

El documentalista Michael Moore ha investigado mucho el fenómeno de las armas y comparó la política que tiene Canadá y los resultados son asombrosos. El trabajo se llama Bowling for Columbine y ganó el Oscar en 2007. En el documental se afirma que las muertes por disparo en los Estados Unidos se efectúan en manos de civiles y a causa de la pluralidad étnica, mientras que en Canadá, que también posee pluralidad étnica, el índice de muertes por disparo es mucho menor, ya que la gente no necesita armas para estar en sus casas. Desarmar no sería negocio para quienes viven de la guerra.

En cuanto a discursos en México las cosas no están tan distintas. El presidente Andrés Manuel López Obrador había proyectado un crecimiento del 4 por ciento, y los datos oficiales dicen que prácticamente no hubo crecimiento: 0.1 por ciento. Ni un punto. Si usted tuviera una empresa que da esos índices debería cerrar inmediatamente; pero como se trata de un país el asunto no funciona así. También ha declarado mucho sobre la paz y la seguridad, pero el país sigue en un clima de violencia que no termina. ¿No será hora de cambiar el libreto de campaña? Ya resultan irrisorias las frases: “Tengo otra información”.

La funcionalidad de los discursos

Los discursos pueden funcionar, sobre todo si están bien hechos y presentan argumentos sólidos; pero ninguno supera a la realidad. La realidad pega con la contundencia de un martillo.

Desde este espacio no puede atribuirse a Trump un fenómeno que tiene años instalado en Estados Unidos; como tampoco a AMLO la debacle económica que nos acecha por años de dispendio; pero sí sería importante afinar el discurso que, cuando es doble, corta lo que toca.

Más que grises, inoperantes

La legislatura XV de Quintana Roo llegó criticando gastos superfluos y arbitrariedades de la anterior: “Borgista”, pero hasta ahora, no ha pasado ni pasará a la historia ni por tan malos, ni mucho menos algo que se parezca a lo bueno. Usaron sin empacho la “Gran Comisión” y la desaparecieron para los que vengan; millones de pesos en asesores y vehículos de lujo. No pudieron sacar adelante los “juicios políticos”: perdieron contra el magistrado Carlos Lima, ni menos llevaron al banquillo al anterior Secretario de Hacienda, Juan Pablo Guillermo, cuyo discurso usaron por meses. Menos alguna ley que se haya traducido en verdaderas política sociales. Simplemente han tenido una actitud genuflexa frente a los poderes políticos y, con agravante, de 100 millones de pesos perdido en el limbo de supuestas “ayudas sociales”.

No sólo con palabras se hace política, sino con acciones; porque como decía Juan Domingo Perón (político argentino) no hay nada más terco que la realidad.

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(*) Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.

Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.

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