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Naderías Totales | Bienvenido Tamagotchi: una nueva y triste relación

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Por Luciano Núñez

Durante los años 90 fueron muy populares, al menos en Argentina, los Tamagotchi. Eran unas mascotas virtuales del tamaño de un huevo a las que el dueño debía alimentar, llevar al baño y curar; en fin, dar todos los cuidados que necesita toda mascota.

El recuerdo viene a cuento porque ayer me fue entregado un botón de pánico, una de las tantas medidas que decretó el comité federal del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, reunión que se desarrolló en la Ciudad de México, donde estuvieron decenas de periodistas de todo el país que fueron amenazados y, en algunos casos, torturados. Otros, tristemente ya forman parte de los rojos números para la prensa mexicana.

Me tocó traslado con Francisco Inurreta, de Campeche, agredido por la policía de Yucatán según la denuncia que persiguen las autoridades federales. Fueron secuestradas y torturadas, al menos, 16 personas cuando se encontraban en Yucatán para promover un nuevo emprendimiento editorial. Desde hace tiempo Francisco está acostumbrado a vivir con el botón de pánico y reniega el habérselo olvidado justo ayer. “De todas formas voy a andar con ellos”, dice por la protección. “Pero es algo con lo que uno tiene que aprender a vivir”, razona. También estaba Mario Segura, de Tamaulipas, “aquí lo que más funciona es la autocensura”, rezonga. “Pero no soy de esos”, aclara.

Las tareas del dispositivo

Desde que vi el aparato se me figuró un Tamagotchi como el de mis sobrinos que hoy son hombres y mujeres pegados al otro aparato: el celular. El paralelismo es que uno debe alimentarlo con energía, actualizarlo y conservarlo del sol y la lluvia, tal como se hace con una verdadera mascota. Pero en el fondo, el siniestro el mensaje que incuba este huevito es que se obtiene como consecuencia de amenazas concretas y verificadas por las autoridades federales; en este caso, con el agravante de la intimidación recibida que conllevaron a ampliación de medidas.

Triste que Tamagotchi no sea sólo para jugar; representa la defensa y dignidad de mi trabajo, parte de lo que soy, ciertamente un estado de peligro y el comienzo de una nueva relación. Y como toda nueva relación, deberemos ir aprendiendo a convivir el uno con el otro con lo que ello implica.

Estos dispositivos han proliferado por cientos en todo el país con más de 500 agresiones el año pasado y dos muertes en Quintana Roo en este mismo año. La empresa creadora de la mascota siempre lanza al mercado una nueva versión, porque hay nostálgicos que demandan volver al pasado y otros viven en el pasado. Por ahora, Tamagotchi dice que necesita descanso en México…

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(*) Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.

Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.

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