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Los tres peligros de la sucesión en el Poder Judicial | Volver al pasado o imponer a un magistrado del cambio

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En el arranque del mes de agosto, las sacerdotisas tomaron un poderoso té de ruda macho para poder visualizar el desenlace de la trascendente elección del que será el nuevo magistrad@ president@ del Poder Judicial de Quintana Roo, hoy en manos de Fidel Villanueva. Pese a esto, todavía no ven claro el escenario.

Tres caminos rumbo a la decisión

Para las mujeres de finas visiones y suaves fragancias, este caminito tiene tres bifurcaciones y tres peligros en cada uno de ellos.

1) El primer camino –y más peligroso- conduciría que el Poder Judicial quede en manos de magistrados que participaron del festín borgista, es decir, el grupo de tres magistrados que encabeza Carlos Lima Carvajal, quien es señalado de turbios manejos en el Registro Público. Sería una regresión absurda y lastimosa para el Estado, atendiendo a que la voz de la ciudadanía en las urnas fue contundente.

2) El segundo camino (como muchos a Roma) conducen al Underwood de la política quintanarroense: Félix González Canto. El senador ha intentado negar como Pedro negó a Cristo, que no se ha involucrado en el proceso: toda una ficción. Sería ingenuo pensar que no lo hace, una afrenta a los analistas políticos y hasta una desilusión para el grupo político que encabeza como jefe de la oposición.

Así como logró espacios en varios partidos, el cozumeleño se habría reunido en Bacalar el pasado fin de semana con, al menos, dos magistrados. Se sabe que juega sus fichas con Adolfo del Rosal Ricalde, quien participó en la confección de expedientes poco antes y poco después de que impusiera a su sucesor en el PRI: Roberto Borge, en demérito de Carlos Joaquín González, actual mandatario. Además, con José Antonio León Ruiz y el propio Fidel Villanueva, todos promovidos durante su gestión.

3) Finalmente, el último camino es el representa al actual gobierno, encabezado por Luis Gabino Medina Burgos, y secundado por Verónica Acacio.

Dos opciones

Las sacerdotisas opinan que la decisión se bifurca: dejar el Poder Judicial en manos de magistrados con ADN Borgista o Felixista, sería dejar la iglesia en manos de Lutero. Y, poner a un magistrado de reciente ingreso, dejaría un mensaje de cometer el mismo error de pasado: imponer a un presidente demasiado cercano al Ejecutivo. Eso, sin dudas, tendrá un costo político para el gobierno que se apresta a dar cuentas del primer año al frente del Ejecutivo. Pero volver al pasado, quizás el peor de los mensajes.

Se trata, sin lugar a dudas, de una decisión salomónica donde los resquicios son demasiado estrechos: todos los magistrados tienen, o causas con la justicia, o demasiada cercanía con grupos que fueron repudiados en las urnas. El reloj ya marca la cuenta regresiva y, así las cosas, el Oráculo Maya ha hablado.

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