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In the Heights | Entre la “saudade” y las ganas de salir adelante

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El musical latino más premiado en Broadway fue presentado en Playa de Carmen el pasado fin de semana.

Por Luciano Núñez

Los micromundos que crea la migración han sido retratados en la premiada obra musical, In The Heights, que el pasado fin de semana fue puesta en escena en el Teatro de la Ciudad de Playa del Carmen.

Centrada en esa mezcla de melancolía y profundos deseos de salir adelante, la narrativa tiene como eje a las historias que se tejen en el barrio “Washington Heights”, al norte de Manhattan, Nueva York, donde los personajes van narrando cómo se desarrolla una vida como inmigrante latino, con todo lo que ello implica. Ese crisol étnico latino formado por personas que llegaron a Estados Unidos para crear una cultura propia, siempre mezclada con aquello que los brasileños tan correctamente definieron como “saudade”a la añoranza.

Historias

La historia arranca el 3 de julio con la inminente celebración de la fecha patria en Estados Unidos y tiene como trasfondo el mítico puente Hudson, uno de los íconos y alma de la ciudad; allí se pueden ver al grafitero, las mujeres del salón de belleza y las vicisitudes de una empresa de servicio de limosinas.

El riesgo de la producción no fue menor: apostaron por alcanzar un excelente nivel técnico en cuanto a la complejidad que supone tener a cerca de 20 actores en escena con sus micrófonos alineados para narrar la historia.

Apuesta lograda

La ambientación del barrio con impronta latina también denota un sumo cuidado, conservando la estética que los latinos solemos imprimir a los lugares donde vamos a quedarnos para echar raíces.

En cuanto a la calidad vocal, sobresalen Renata de León, que encarna a Nina, la muchacha que lucha por concluir la universidad y su novio, Benny, jugado por César Rentería, quien logra amalgamar correctamente su voz en la puesta. Sobre todo, las voces adquieren brillo y fuerza en los duetos, donde salen los mejores momentos vocales.

También es destacable la labor de Pablo Flores, en dueño de un negocio de billetes de lotería, eternamente enamorado de una vecina, quien va haciendo las veces de hilo conductor para narrar la historia; en ese ámbito, hace una destacada performance Gilberto Vázquez, en el papel de Sonny de la Vega.

Todavía en la primera función se notaron detalles de nerviosismo propios de un estrenos, algo problemas de afinación de algunos personajes, pero sin dudas, una obra que hay que ver y es sumamente alentador que los productores apuesten a generar un público y una dinámica cultural que es sumamente necesaria y luminosa en tiempos tan violentos.

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Ficha de producción

La dirección general es de Luis de la Garza, dirección actoral, María Fernanda de León; dirección vocal, Irene González, dirección coreográfica, Anabell López; producción y RRPP, Abel Sánchez; escenografía, Gerardo Zúñiga; diseño de iluminación, Luis de la Garza, estilista y maquillaje, Eliza Ruiz y Fotografías, Juan Pablo Gutiérrez.

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(*) Es life coach, técnico y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún. Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide

 

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