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Cruzar la línea de alerta roja | La violencia llega al ámbito político y enturbia el proceso

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Editorial

Desde que los números de ejecutados han superado los 200 a mitad de año (el año pasado fueron 227), la violencia no ha dado tregua, sobre todo, a los municipios del Norte del Estado; y esta vez, con la severa y agravante intromisión a la campaña política.

El pasado sábado la candidata del PRI en Isla Mujeres, Chely Magaña, sufrió un artero ataque que la dejó en estado crítico, entre la vida y la muerte, a raíz de los disparos que recibió. No se trata de un hecho menor y acaso lo más grave que hemos visto en campañas políticas, donde la descalificación se ha convertido en la única propuesta de algunos candidatos.

Naturalización de la violencia

Este lamentable hecho nos ubica en otros lugares del país y, seguramente del mundo, donde la muerte de candidatos y el secuestro se han convertido en monedas comunes. En estos meses, lo que ha pasado con la escalada de violencia, es que se ha naturalizado: los crímenes diarios y de la falsa creencia de que se trata de un mundo paralelo donde sólo mueren y se matan los malos, nos ha dejado en estado anestésico.

Lo peor es que el este caso tiene que ver directamente con el ámbito de la política, según lo consigna el candidato del PRI, Juan Carrillo Soberanis, quien confirmó que habían recibido amenazas y ataques, pero desde un plano virtual.

Una sola voz

TODOS los candidatos y candidatas deberían unirse para exigir el pronto esclarecimiento de este suceso tan triste para Quintana Roo, con la grave afectación al curso que va tomando el proceso electoral. Sobre todo, a pocos días de la tortura y muerte del representante del PRI ante el INE, Miguel Ángel Loo Calvo. Una sola voz debería resonar en todos los canales de comunicación de los candidatos para que la Fiscalía -de manera urgente- dé con los responsables materiales e intelectuales de este ataque a la democracia que enluta a este paradisíaco Estado, que se debate entre el sol y la sombra.

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