Inicio Columnas CRÓNICA EN FELIPE CARRILLO PUERTO | Arengas y abucheos en el regreso...

CRÓNICA EN FELIPE CARRILLO PUERTO | Arengas y abucheos en el regreso del PRD a la tierra más rebelde

Compartir

Por Luciano Núñez

Mujer de Felipe Carrillo Puerto con un terno bordado.

En ningún otro lado los hipiles y los ternos lucen como en la plaza de Felipe Carrillo Puerto. A pocos metros del lugar histórico durante la Guerra de Castas, donde está todavía siguen en pie la iglesia y el cuartel general, se desarrolló la toma de protesta del nuevo presidente municipal: José Esquivel Vargas, más conocido como Chak Mee ‘ex, “Barba Roja”. Hubo arengas y abucheos, calor y abanicos en el municipio más rebelde de todos, donde luchar es a todo o nada, y donde sucedieron las mayores protestas contra los incrementos del agua contra el ex gobernador Roberto Borge, cuyo epílogo fue el encarcelamiento del periodista Pedro Canché.

 

Hora rebelde

Son las 11 de la mañana en la hora nacional, pero las 10 en la hora rebelde.  La razón es que ningún decreto presidencial mueve las agujas. Bajo una inmensa carpa el calor es más que intenso y la banda musical satura cualquier el sonido ambiente. Los celulares son inaudibles. El locutor nombra a los regidores ya presentes, pero resalta el nombre de José Chacón Arcos, ex diputado, que recibe dócil los primeros abucheos. “Ni en su casa lo quieren”, explica una doña con un abanico y el diente enchapado en oro.

Puros Toyotas

La que llega al último es la saliente alcaldesa, Paoly Perera, quien tiene un vestido que resalta del resto: es color vino. “Anoche se puso bueno”, cuenta una mujer al lado de la banda de música. “Hubo personal que se fue llorando porque hicieron entrega recepción y los van a investigar”, dice la fuente que se abanica como su hubiera puesto 5 a fondo en carretera. “Eso es porque no rindieron al pueblo”, acotan señor al lado. Los susurros se hacen menos inocentes y dicen que Perera tiene ahora un hotel en construcción a la salida a Mérida, una gasolinera y que entregó autos a sus familiares. “Puro Toyota les dio”, siguen los comentarios mientras va a comenzar el informe.

Se acabaron las amenazas

Ingresan el entonces electo y el gobernador Carlos Joaquín González al calor del “sí se pudo”. Seguido a las frases de protocolo, el alcalde “desbarbado” para la ocasión, dice que es un día histórico porque regresa la esperanza. “Se acabaron los tiempos de amenazas”; agrega para levantar los primeros aplausos y vítores. Recordó las raíces mayas y la confianza de los dignatarios presentes en el evento y la tarola comienza a latir desde el fondo.

Sobre su gobierno, dijo que vendrá la modernización administrativa, pondrá en marcha el de turismo sustentable y el desarrollo económico, “porque ya llegó el tiempo de cambio, de alianzas para trabajar de la mano”.

Si algo había preparado en su discurso eran dos asuntos fundamentales: felicitación amplia a AMLO que levanta aplausos en tierra amloísta como pocas; y le siguió el respaldo al gobernador: “Mi lealtad nunca la moverá nada”, resaltó a grito pelado y aplauso a tope.

Viene de nuevo el nombre de Paoly Perera y el abucheo es tan generalizado que causa risas. La mujer no se inmuta porque dice la máxima definición popular que, “la política es el arte de comer escoria sin hacer gestos”.

Esquivel Vargas dice que en su gobierno no tendrá lugar la corrupción. La última frase fue la misma pregunta de la campaña: “¿Quién quieren que sea su presidente municipal? ¿Quién es hoy su presidente municipal? La gente responde que Chak Me ´ex, para salir a buscar las tortas y refrescos en una larga fila que tan larga como la esperanza del pobre.

Dejar una respuesta