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Adela Velarde Pérez: La Musa de la Revolución

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Fernando Castro Borges

 

Ella nació justo al inicio del siglo XX, desde muy temprana edad tuvo una convicción y entregó su vida a un ideal. Esta mujer originaria de Ciudad Juárez; Chihuahua, se unió siendo aún una niña a la División del Norte. Se esforzó para ser parte del cuerpo de enfermeras e integrarse a la Cruz Blanca, dando apoyo a los miles de heridos que dejaba en cada combate la Revolución Mexicana.

Inspiración en el campo de batalla

El trabajo de Adela Velarde dio aliento a muchísimos compatriotas que pelearon en esta gesta dándole esperanza al lesionado, apoyándolos a la recuperación o sosteniendo la mano al moribundo. Sin duda, un trabajo de gran sensibilidad y valentía. Ella creía por lo que se combatía y transmitía un profundo amor patrio; lo que la llevó a ser la musa en este episodio de nuestra historia.

El Sargento Antonio Gil del Río le hizo una canción que después se convertiría en un himno dentro de las tropas villistas: “La Adelita”.

Este Sargento llevó el corrido a todos los campamentos donde las huestes de Pancho Villa la cantaban alegres, como un agradecimiento y reconocimiento a la invaluable importancia de las soldaderas. Todas se volvieron Adelitas.

Descendencia heroica

Durante la Batalla de Gómez Palacios; Durango; que se recuerda muy sangrienta, de muchas pérdidas, fallece el Sargento Antonio Gil del Río dejando embarazada a Adelita. Fruto de esta relación nació un hijo, el cual también sirvió a la patria, siendo miembro de la Fuerza Aérea Mexicana, quien murió en combate durante la Segunda Guerra Mundial.

Soldadera

Una vez concluido el movimiento armado, Adelita trabajó como mecanógrafa en la Administración de Correos. En 1965 se casó con el coronel Alfredo Villegas, quien fuera el jefe del regimiento al que sirvió su primer amor.

Es de reconocerse el papel de la mujer dentro y fuera del campo de batalla, su aporte fue esencial. En cada capítulo de la historia revolucionaria están presentes, no solamente cargando un fusil o atendiendo a los enfermos, también con su valor y energía inspiraban a sus compañeros a continuar, sin desfallecer. Las Soldaderas fueron personajes centrales dentro de esta revuelta armada.

Cada 20 de noviembre, durante las actividades de celebración de esta lucha que nos marcó como mexicanos, miles de niñas se visten de Adelitas, como muestra de reconocimiento patriótico.

Su nombre se hizo leyenda y su leyenda la convirtió en unos de los corridos más populares.

Adela Velarde, una mujer con ideales muy definidos, que prestó sus servicios para enorgullecimiento de una patria. Nuestra nación está ávida de patriotas convencidos de servir, solidarios ante tiempos de división, no perdiendo el objetivo de la lucha. México merece un mejor futuro.